sábado, 22 de dezembro de 2007

Uruguai: movimentos sociais do MERCOSUL contra os Tratados de "Livre Comércio" e pela união dos povos da América Latina


Unidad e integración: Declaración Cumbre de los pueblos del Sur, Todos los pueblos, toda la esperanza.Enviado el jueves, 20 de diciembre a las 11:44:36 Tema: Unidad latinoamericana e integración

DECLARACION DE MONTEVIDEO Por Cumbre de los pueblos del Sur.

Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay, capital del MERCOSUR, donde nos hemos reunido el día 17 de Diciembre de 2007, en la Cumbre de los Pueblos del Sur, con el lema “Todos los Pueblos, Toda la Esperanza”, ratificamos ... (sigue)

... firmemente nuestra convicción y apuesta política en la integración de los Pueblos de América, como medio para profundizar la democracia y cambiar el modelo de desarrollo para la plena vigencia de los derechos humanos. En este sentido, declaramos:

Reconociendo los obstáculos que las élites tradicionales imponen a los procesos de transformación de la realidad social, económica, política y cultural que están siendo impulsados en la región, y en particular en la hermana Republica de Bolivia, levantamos enérgicamente nuestra voz de protesta para condenar los intentos de desestabilización de la democracia. Desde las organizaciones y movimientos sociales queremos expresar nuestra profunda solidaridad al pueblo y al gobierno de Bolivia en esta hora de difíciles definiciones en favor del pueblo.

Ratificando nuestra posición en contra de los tratados de libre comercio e inversiones, repudiamos de forma vehemente la firma del tratado entre el Mercosur e Israel, negociado a espaldas de la ciudadanía, que significa la claudicación del bloque frente a las presiones internacionales de liberalización y al mismo tiempo, con un gobierno que en alianza con el poder imperial de EUA impulsa la agresión permanente sobre pueblos vecinos. Este acuerdo viene a consolidar y profundizar un camino de resguardo de los intereses de los capitales internacionales frente a los cuales el Mercosur representó un freno con la derrota impuesta al ALCA.

Al mismo tiempo, rechazamos todas las propuestas surgidas en el propio seno del Mercosur, que estén destinadas a promover la firma de tratados bilaterales de comercio o de protección de inversiones.

Este tipo de acuerdos irán en el sentido de agravar el modelo de desarrollo que las políticas neoliberales han venido implementando en la región, que continua promoviendo la degradación ambiental, profundizando la exclusión social al interior de los países y las desigualdades entre los mismos. En el marco del modelo agroexportador, la expansión de los monocultivos está provocando la destrucción masiva de la naturaleza. El auge de los agrocombustibles que ahora se fomenta para sostener el patrón de consumo de los países industrializados, profundizará las consecuencias devastadoras en el medio ambiente, provocando cambios climáticos y riesgos de catástrofes naturales. El desarrollismo que impulsa mega obras de infraestructura, como las incluidas en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) cuya ejecución responde a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y de sus socios nacionales y locales traerá graves consecuencias para nuestros pueblos y la integración continental basada en la equidad, la inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social y ambiental y la paz.

Consideramos que la creación del Banco del Sur abre en este momento una oportunidad de cambio en la lógica económica actual. Para incidir sobre estos cambios de rumbos exigimos de los gobiernos que se garantice el acceso público a la información y la participación social en las decisiones del Banco.

En este sentido, asumimos desde los movimientos y organizaciones sociales el desafío y la tarea de hacer que esta herramienta esté al servicio de las necesidades de nuestros pueblos.
Asimismo, saludamos el proceso de auditoría integral iniciado en el Ecuador, que constituye una posibilidad para fortalecer nuestro reclamo que en cada uno de nuestros países se implemente una auditoría participativa de todas las deudas.

Nos oponemos a la creación de las mega represas destinadas fundamentalmente a reforzar el modelo exportador de recursos naturales en forma de productos electro-intensivos. El proceso de integración energética en curso debe ser desarrollado a partir de la recuperación de la soberanía sobre los recursos energéticos de la región. Este proceso debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de energía, la nacionalización de los recursos estratégicos y la utilización de la renta así conseguida en la construcción de un desarrollo sustentable con políticas de redistribución de la riqueza y la construcción de nuevas matrices a partir de fuentes renovables de energía, donde la prioridad sea garantizar el acceso digno de todos los habitantes del continente a los bienes energéticos.

Demandamos la urgente renegociación de los Tratados de Itaipu y Yacyreta así como la necesidad de una auditoria de la ilegitima deuda paraguaya, producto de los injustos términos de los tratados firmados por los gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.

Alertamos y repudiamos la promulgación de leyes denominadas “antiterroristas” destinadas a criminalizar la lucha social, a los movimientos sociales y a sus líderes.

En este sentido, la Cumbre de los Pueblos del Sur exige la urgente libertad de los 6 ciudadanos paraguayos presos en Argentina, por tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al asilo político.

Reafirmamos la necesidad de la inmediata retirada de la Misión Militar de NN.UU. (MINUSTAH) de Haití.

Asimismo, expresamos el apoyo y solidaridad a la campaña popular por la nulidad de la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado, desarrollada por los movimientos sociales en Uruguay.

En contrapartida, defendemos la soberanía alimentaria, cuyos principios articulan políticas de autonomía productiva en base a las necesidades de los pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial. Es urgente implementar reformas agrarias basadas en los principios de la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e indígenas.

La integración de los pueblos implica, para nosotros, considerar las diferencias entre los mismos como una expresión de la diversidad cultural, a la vez que un desafío para que a través de la complementariedad y la solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida para todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse en medidas compensatorias y desarticuladas, sino que debe contribuir a resolver los problemas estructurales que impiden la autonomía y el bienestar de nuestros pueblos.

Los procesos de integración deben asegurar la libre circulación de trabajadores y trabajadoras, la recuperación y ampliación de los derechos laborales al mismo tiempo que garantizar el derecho de las personas a no migrar como también todos los derechos de los y las migrantes.

Una vez más, rechazamos todas las formas de discriminación, basadas en el género, las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias o religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra distinción que menoscabe los derechos de las personas y limite el ejercicio de la ciudadanía.

La integración que queremos requiere la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales y culturales basada en el reconocimiento de los territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.

Exigimos también políticas públicas universales que respondan efectivamente a las necesidades de hombres y mujeres de acceso a la educación, a la salud, a servicios públicos esenciales, y al ejercicio pleno de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.

Exhortamos a los gobernantes a garantizar la transparencia y el acceso a las informaciones substanciales en las negociaciones del Mercosur y fortalecer los espacios de diálogo e interacción entre pueblos y gobiernos, estimulando los mecanismos de democracia participativa y control social.

Consideramos que el fortalecimiento de los procesos de integración en la región debe profundizarse y en este sentido, apoyamos la plena inclusión de Venezuela como también de Bolivia y Ecuador al bloque.

Las organizaciones y movimientos sociales de América del Sur reunidos en Montevideo ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando la integración de los pueblos.
Por una verdadera integración que nos permita construir la soberanía desde y para los pueblos del Sur.

Montevideo, 17 de diciembre de 2007

http://www.alternativabolivariana.org/modules.php?name=News&file=article&sid=2563

sexta-feira, 21 de dezembro de 2007

Chile: cem anos do massacre de trabalhadores na Escola Santa Maria de Iquique


Hoy se cumplen 100 años de la masacre obrera de la escuela Santa María de IquiqueLa persistente violencia oligárquica
Mario Amorós

Hoy acto en Madrid en recuerdo de los trabajadores asesinados en Iquique: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60669

La madrugada del 5 de septiembre de 1970, desde los balcones del viejo caserón de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Salvador Allende pronunció su primer discurso como presidente electo de Chile, tras la apretada victoria de la Unidad Popular en las elecciones presidenciales: “Han sido el hombre anónimo y la ignorada mujer de Chile los que han hecho posible este hecho social trascendental. Miles y miles de chilenos sembraron su dolor y su esperanza en esta hora que al pueblo pertenece”. Una vez más en su vida política, y no fue la última, Salvador Allende rindió homenaje a la dura historia del movimiento popular chileno, caracterizada tanto por la tenacidad de sus miembros como por la implacable represión de la oligarquía.
Gabriel Salazar señala que el Estado nacido con la Constitución de 1833 no fue nacional porque no integró la nación sino que la dividió: “Se basó en la negación de la participación ciudadana. Institucionalizó la voluntad de una oligarquía casi en los mismos términos con que el Estado Imperial formalizó la voluntad del Rey. (…) Es sintomático que los cónsules de las grandes potencias mercantiles instaladas en Valparaíso hayan considerado el Estado surgido en 1830 como un gobierno ‘despótico y tiránico”. De la misma manera que Portales y sus hombres se adueñaron del control del país, historiadores como Hernán Ramírez Necochea, Fernando Ortiz, María Angélica Illanes o Sergio Grez han revelado como desde los albores de la República la rebeldía de los de abajo impugnó la hegemonía de la clase dominante.
A pesar de la enorme distancia que le separaba de la Europa donde se forjaron las ideas del socialismo, algunas personas, incluso de familias adineradas como Santiago Arcos, prestaron atención a aquellas tesis. En 1850, apenas dos años después de la publicación del Manifiesto Comunista, Arcos y Francisco Bilbao, así como otros intelectuales y trabajadores manuales, fundaron la Sociedad de la Igualdad, la primera organización que se propuso en Chile como objetivo el cambio social y cultural para mejorar la situación de las grandes mayorías condenadas a la miseria.
La Sociedad de la Igualdad llegó a reunir a más de tres mil hombres en sus escasos siete meses de existencia (fue clausurada por el Gobierno conservador de Bulnes, quien declaró el estado de sitio y apresó a Arcos y a otros de sus dirigentes, no así a Bilbao, quien logró escapar); elaboró un discurso contestatario que tuvo un cierto eco social; organizó escuelas y talleres de educación popular y abrió una sede en el corazón de Santiago. En su periódico, El Amigo del Pueblo, quedó recogido su pensamiento, que constituye un hito histórico en la evolución de Chile. Así, en uno de los textos atribuidos a Arcos podemos leer:
La clase obrera ha pasado desapercibida por los hombres públicos de Chile; y ha llegado el tiempo de que esa clase obrera adquiera conciencia de su poder. Deber es de los que mandan prevenir ese momento en que cansado el obrero de trabajar sin fruto y sin protección, reclame por la fuerza lo que no ha podido conseguir con la calma y el sufrimiento.
De mediados del siglo XIX también son las primeras expresiones de un muy incipiente movimiento obrero: las sociedades mutualistas, cuyo principal dirigente fue Fermín Vivaceta y que agrupaban a artesanos de distintos sectores con fines solidarios. El último cuarto del siglo XIX se caracterizó por la masiva aparición de periódicos obreros y por la llegada de las ideas del anarquismo y del socialismo marxista, portadas a América del Sur por los inmigrantes europeos que arribaban en masa a los puertos de Montevideo y Buenos Aires. Surgen también los primeros partidos que se reclaman “socialistas”, el más importante de ellos la Unión Socialista, creada en 1897 y que muy pronto pasó a denominarse Partido Socialista de Chile. Fueron organizaciones de una existencia efímera, pero al fin y al cabo las primeras expresiones del socialismo políticamente organizado.
En 1890 tuvo lugar la primera huelga general de Chile, iniciada en Iquique el 2 de julio por impulso de los trabajadores portuarios y que se extendió hasta las minas de carbón de Lota y Coronel, pasando por Valparaíso y Viña del Mar, y fue ampliamente reprimida tanto por el gobierno de Balmaceda como por los patronos. Luis Vitale explica el significado de aquel paro para el desarrollo del movimiento obrero:
La huelga de 1890 fue netamente proletaria. Abarcó a miles de obreros que por primera vez lograron coordinar un movimiento huelguístico de alcance nacional. La experiencia de lucha adquirida por las nuevas capas obreras en esta huelga forjó una conciencia de clase que a principios del siglo XX se traduciría en la creación de las Mancomunales, antesala de la FOCH.
En aquel tiempo, además, todavía el Partido Democrático era un referente para muchas personas que anhelaban la realización de profundas transformaciones, entre ellas el obrero tipógrafo Luis Emilio Recabarren, y había conquistado un espacio en la vida institucional del país: en 1894 eligió a su primer diputado, en 1903 conquistó la alcaldía de Valparaíso y en 1906 tuvo una representación de seis diputados en el Congreso Nacional. En aquel año, además, se adhirió a la Segunda Internacional.
El siglo XX empezó con un golpe magistral de la oligarquía a la clase trabajadora: la imposición por ley del servicio militar obligatorio. A partir de entonces la juventud de origen popular fue empleada para reprimir la rebeldía de origen popular, tal y como subraya María Angélica Illanes:
Esa juventud popular que supuestamente debía forjar la nueva aurora era masivamente reclutada en cumplimiento de la Ley de Servicio Militar Obligatorio, ley que debutaba en el país. Esta ley constituía uno de los golpes estratégicos más certeros dados por el régimen contra el movimiento obrero, y tendría gran repercusión en la historia del siglo (…) la elite construía su ejército con los miembros del propio pueblo. El fusil empuñado por éste en defensa de la elite constituyó la clave de la defensa del régimen de poder en el nuevo siglo, fenómeno que se realiza a través de la colonización interna de las fuerzas sociales potencialmente productoras de infidelidad.
A principios del siglo XX la organización del movimiento obrero ya era notable. Los trabajadores que asumieron los ideales anarquistas despreciaron las sociedades mutualistas y crearon desde 1898 las sociedades de resistencia, que concebían la huelga como la principal herramienta para la mejora de las condiciones de vida de los obreros. Así, por ejemplo, en 1903 la huelga de los trabajadores marítimos de Valparaíso tuvo un gran impacto y fue dirigida por el activista anarquista Magno Espinoza. El movimiento desembocó en un levantamiento popular con saqueos y quema de tranvías que fue reprimido por unidades militares enviadas desde Santiago. Terminó con un centenar de muertos y algunas concesiones a las demandas de los trabajadores.
En octubre de 1905 tuvo lugar en Santiago la “huelga de la carne”. En octubre de aquel año un llamamiento del Partido Demócrata y de las organizaciones laborales a oponerse al aumento del impuesto a la carne importada reunió a treinta mil personas en el centro de Santiago. El levantamiento popular fue aplastado por el ejército de manera sangrienta.
Dos años después tuvo lugar la masacre que más ha perdurado en la memoria del movimiento obrero, gracias a la emocionante Cantata creada por Luis Advis e interpretada por Quilapayún: la de la Escuela Domingo Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907, de la que ahora se cumplen 100 años. Aquel año supuso el comienzo de un periodo de crisis económica y se conmemoró en todo el país y de manera masiva el Primero de Mayo, al tiempo que las huelgas se sucedían en distintos centros de trabajo.
El 4 de diciembre empezó la “huelga grande de Tarapacá”, cuando cerca de trescientos trabajadores del ferrocarril salitrero de Iquique se declararon en huelga por demandas salariales y al día siguiente la empresa aceptó sus exigencias. Este conflicto concluyó, pero sin embargo los trabajadores del ferrocarril urbano y los cocheros pararon y la huelga se extendió por la provincia de Tarapacá, incluidas las oficinas salitreras. El 14 de diciembre los obreros empezaron a atravesar el inhóspito desierto de Atacama camino de Iquique y empezaron a llegar al día siguiente. Nombraron un comité de huelga, presidido por los anarquistas Luis Olea y José Briggs, asumieron el control de la ciudad y presentaron a los empresarios y autoridades su pliego de peticiones.
Sus principales demandas eran el pago de los salarios en efectivo, mensualmente y en oro para evitar su desvalorización; libertad de comercio; protección de los obreros en las faenas mineras; hospitales; cementerios. Pero los patronos rechazaron cualquier acuerdo, incluso algunas propuestas del Gobierno. El 20 de diciembre, en la oficina Buenaventura, la represión ya dejó un saldo de diez trabajadores muertos.
El 21 de diciembre de 1907, con el estado de sitio decretado, unos siete mil obreros estaban en la escuela Santa María, escuchando los discursos de unos oradores que se reafirmaban en sus demandas y criticaban el modelo de sociedad vigente. En las negociaciones de aquel día los obreros advirtieron de que si sus demandas no eran atendidas no regresarían a las oficinas y emigrarían hacia el sur. El relato del periodista Nicolás Palacios nos ofrece los instantes previos a la mayor masacre sufrida por el movimiento obrero chileno antes del 11 de septiembre de 1973:
Formaban en la Plaza Arturo Prat todas las fuerzas disponibles de tierra y de mar para la acción. Concurrieron tropas del O’Higgins, del Rancagua, del Carampangue, de Artillería de Costa y marinería de los cruceros, formando la infantería. Granaderos y policía armada de lanzas constituían la caballería y las ametralladoras del Esmeralda, la artillería (…) en su trayecto, por diversas calles de la población, fueron obligando a todos los obreros que por ellas traficaban a caminar hacia el lugar de concentración de los huelguistas.
Los militares, bajo las órdenes del general Roberto Silva Renard, abrieron fuego y masacraron a cerca de 2.500 trabajadores. Patricio Manns, en su detallado relato de esta masacre, narra, a partir del testimonio de Humberto Valenzuela, que el Gobierno ordenó trasladar a los obreros y a sus familias supervivientes en “trenes calicheros” (dedicados al transporte de los sacos de salitre) y una vez en su interior fueron baleados por las “guardias blancas” patronales; sus muertes ni siquiera fueron registradas. Manns añade:
John Lockett, representante de las compañías salitreras, al mando de los carretones recolectores de basura, fue el encargado de la macabra tarea de limpiar la plaza y la Escuela, de más de dos mil cadáveres. Diez mil obreros fueron llevados el 22 de diciembre de regreso a las salitreras. Algunos casados y numerosas viudas se embarcaron de regreso a las tierras sureñas que abandonaron un día en busca de mejores destinos. 549 peruanos sobrevivientes retornaron a su país. En los meses siguientes, miles de pampinos volvieron a sus pueblos por tierra y por mar.
La masacre también sirvió para hundir durante un tiempo a las organizaciones obreras: muchas sociedades de resistencia pasaron a la clandestinidad y las grandes mancomunales se disolvieron, una tendencia que no finalizó hasta después de 1910. En cambio, el general Silva Renard fue felicitado por el presidente Pedro Montt: “Ha cumplido usted los deberes de su cargo en forma que hace honor a su criterio y energía”. Incluso el responsable militar de aquella masacre dio su nombre a un regimiento del ejército.
Sin embargo, fue en la pampa salitrera donde surgieron de manera definitiva las dos organizaciones que cambiaron el curso de la historia de Chile en el siglo junto también con el Partido Socialista, creado en 1933. En 1911 el Partido Demócrata firmó un pacto con los partidos Conservador y Liberal Democrático que supuso la división de sus filas y la partida de los sectores obreros más combativos, encabezados por Luis Emilio Recabarren, quien junto con un grupo de trabajadores de Iquique acometió la fundación de un verdadero partido de los trabajadores con implantación en todo el territorio nacional. El 21 de mayo de 1912 Recabarren, en un artículo periodístico titulado “Vamos al socialismo”, llamó a los obreros del salitre a abandonar el Partido Demócrata para crear en Tarapacá “el formidable pedestal del Partido Socialista de Chile”. En los días posteriores los trabajadores de 22 agrupaciones demócratas de la provincia acogieron su exhortación.
Después del fracaso de las efímeras experiencias partidarias de inspiración marxista, el 4 de junio de 1912 Recabarren y sus compañeros fundaron en Iquique el Partido Obrero Socialista (POS), la primera gran organización política de la izquierda chilena, que diez años después se convirtió en el Partido Comunista. Su primera dirección la integraban quince personas, todos ellos obreros. Sólo tres años después, en 1915, el POS ya tenía una estructura nacional, fruto de los viajes que Recabarren hizo por todo el país para reclutar adherentes. Como a lo largo de toda su trayectoria de lucha, Recabarren fue un gran defensor de la prensa obrera. El gran diario obrero fue El Despertar de los Trabajadores, que se publicó hasta 1927.
Fue precisamente la actuación de los militantes del POS la que permitió el viraje de la Federación Obrera de Chile, creada en 1909 como la primera central sindical de carácter nacional bajo la égida de los sectores conservadores católicos. Durante sus primeros años la FOCH actuó como una sociedad de socorros mutuos de los obreros de las vías y maestranzas de los ferrocarriles estatales, pero la actuación de los militantes del POS permitió un viraje de la FOCH hacia las posiciones marxistas y así, en 1917, durante la convención de federaciones realizada en Valparaíso, dejó de ser una organización mutualista de ferroviarios y se convirtió en una organización clasista de sindicatos de trabajadores.
En aquel momento se había fundado ya la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional (AOAN), promovida por la FOCH, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, sectores del Partido Democrático y del Radical y por algunas organizaciones católicas de trabajadores. Entre sus principales dirigentes estuvieron dos destacados miembros del Partido Socialista que se fundaría en abril de 1933: Eugenio Matte y Carlos Alberto Martínez. A finales de aquel año la AOAN fue capaz de reunir a casi cien mil personas en Santiago. “Las ‘marchas del hambre’ impulsadas por la AOAN desnudaron la crisis de representación de la dirigencia política que administra el país según una matriz oligárquica y parlamentaria desde 1891. Evidencian la falta de legitimidad de la organización del Estado, contribuyendo a que en los años siguientes casi todo el espectro social y político exija un cambio de las instituciones, cambio que se concretará con la Constitución de 1925”.
La crisis del salitre a partir de 1919 y el consiguiente cierre de decenas de oficinas hizo que miles de trabajadores se dirigieran a otros puntos del país y llevaran consigo las ideas socialistas que el POS y la FOCH les habían transmitido. El mundo del salitre agonizaba, pero dejó miles de hijos del salitre que con su conciencia revolucionaria fueron capaces con el tiempo, unidos a sus hermanos de clase, de gestar un impresionante movimiento popular que asaltó la historia aquel septiembre de 1970 en el que el Compañero Presidente rindió homenaje a los mártires de Iquique y a todos quienes les precedieron en la lucha social.
La respuesta de la oligarquía fue siempre la misma: San Gregorio (febrero de 1921), Curanilahue (mayo de 1921), Zanjón de la Aguada (fines de 1921), Santiago (1922), Petorca (1922), La Coruña (junio de 1925), Lonquimay (1934), Santiago (1935), Plaza Bulnes de Santiago (1946), Avenida Matta de Santiago (1950), Santiago (1962), población José María Caro (1963), El Salvador (1965), Santiago (1966), Puerto Montt (1969).
Y cuando el movimiento popular conquistó con Allende la Presidencia de la República de nuevo la oligarquía logró, después de mil días, afirmar su hegemonía con la violencia implacable de sus Fuerzas Armadas y de organismos como la DINA. Si de la matanza de Iquique en 1907 el pueblo logró rehacerse en poco tiempo, las consecuencias del exterminio perpetrado por la dictadura principalmente entre 1973 y 1976, con el recurso a una auténtica política del terror, se sienten aún hoy, cuando el movimiento popular aún no ha podido construir una auténtica alternativa de poder.

- BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:
· “A cincuenta años de la matanza de Iquique”. Principios, nº 45. Noviembre-diciembre de 1957.
· ARRATE, Jorge y ROJAS, Eduardo: Memoria de la izquierda chilena. Tomo 1 (1850-1970). Javier Vergara Editor. Santiago de Chile, 2003.
· BARRÍA S., Jorge: El movimiento obrero en Chile. Trígono. Santiago de Chile, 1971.
· GREZ TOSO, Sergio: Los anarquistas y el movimiento obrero. La alborada de “la Idea” en Chile, 1893-1915. LOM. Santiago de Chile, 2007.
· GREZ TOSO, Sergio: “Chile, 1907, Santa María de Iquique. Centenario de una lucha social olvidada”. Le Monde Diplomatique, edición española. Diciembre de 2007. pp. 11-12.
· MANNS, Patricio: Chile: una dictadura militar permanente. Sudamericana. Santiago de Chile, 1999.
· ORTIZ, Fernando: El movimiento obrero en Chile, 1891-1919. Michay. Madrid, 1985.
· PINTO VALLEJOS, Julio: “Socialismo y salitre: Recabarren, Tarapacá y la formación del Partido Obrero Socialista”. Historia, nº 32. Santiago de Chile, 1999. pp. 315-366.
· RAMÍREZ NECOCHEA, Hernán: Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes. Siglo XIX. Austral. Santiago de Chile, 1956.
· RAMÍREZ NECOCHEA, Hernán: Origen y formación del Partido Comunista de Chile. Progreso. Moscú, 1984. Prólogo de Orlando Millas.


Bolivia en el espejo

Marco Aparicio y Gerardo Pisarello
21-12-2007

Sin Permiso

El pasado 9 de diciembre la Asamblea Constituyente aprobó en la ciudad de Oruro una nueva Constitución para Bolivia. Cuando todo parecía indicar que el proceso constituyente quedaría definitivamente bloqueado, 165 de los 255 asambleístas hicieron frente al boicot de las fuerzas más conservadoras y lograron sacar adelante el texto. 410 de los 411 artículos fueron acordados por dos tercios de los diputados presentes. Sólo uno, relacionado con los latifundios, no obtuvo el consenso previsto en la ley de convocatoria de la Asamblea. A la espera del referéndum popular sobre el texto definitivo, el espejo boliviano arroja algunas imágenes útiles para explicar no sólo lo que está ocurriendo en el país andino sino también algunas reacciones más allá del Atlántico.Lo primero que se desprende del caso boliviano es que la Asamblea Constituyente hubiera sido impensable sin la presión de un sinnúmero de movimientos indígenas, campesinos y populares excluidos hasta entonces de la vida política del país. La convocatoria de la Constituyente, en efecto, no fue el producto de un pacto entre elites, al modo de la mitificada transición española. Fue por el contrario una impugnación democrática, "desde abajo", a una "República falseada" que había condenado a la exclusión política, social y cultural a la mayoría de la población.El presidente Evo Morales abrió camino a esa aspiración y agilizó, una vez electo, la convocatoria de la Asamblea. Sin embargo, la forma legal que se dio a ese impulso no fue la mejor. Por un lado, dificultó la participación directa de los sectores populares organizados que, pese a estar explícitamente reconocidos como actores del proceso, un complejo procedimiento los acabó subordinando al sistema de partidos existente. Por otro, otorgó, con el sistema de mayorías cualificadas establecido (2/3), un notable poder de veto a la oposición.Este contexto permitió a la oligarquía y a sus aliados jugar todas sus cartas al sabotaje del proceso constituyente. Esta actitud, sumada, a un contexto político ya de por sí tenso y complejo y, naturalmente, a las limitaciones del propio oficialismo, explica que el texto finalmente aprobado adolezca de una considerable falta de sistematicidad e incluso de incongruencias, omisiones e innecesarias reiteraciones. La nueva Constitución boliviana no es una Constitución "de profesores", aprobada en tiempos relativamente pacificados, como la Constitución republicana española de 1931, ni tampoco la Constitución de una revolución que, pese a sus divergencias internas, ha derrotado a sus antiguos adversarios, como fue la Constitución mexicana de 1917. Es un texto signado por el acoso de una derecha clasista y racista que ha demostrado estar dispuesta a lo que haga falta con tal de impedir que los "hijos" de Tupac Katari y Bartolina Sisa puedan llegar a ejercer el poder político en Bolivia.Con todo, la Constitución de Oruro representa el intento más decidido de subvertir las dinámicas de desigualdad socioeconómica y de exclusión cultural de amplios sectores de la sociedad boliviana, comenzando por los integrantes de los pueblos indígenas, que conforman alrededor del 60% de la población total. Implica, sin duda, un avance cualitativo que lograría, al menos parcialmente, superar los límites de las reformas constitucionales de signo pluricultural hasta ahora realizadas en otros países del entorno.El rasgo central del texto constitucional es la voluntad de articulación política de una sociedad culturalmente más diversa y socialmente menos desigual. El Estado se caracteriza, al mismo tiempo, como "plurinacional, comunitario, libre, autonómico y descentralizado" y como "unitario" (art. 1). Esa fórmula, aparentemente contradictoria, refleja el complicado intento de asegurar el autogobierno de los más vulnerables –los pueblos y comunidades indígenas– y de deslegitimar al mismo tiempo los intentos secesionistas de los más poderosos –las oligarquías de los ricos departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija.Más allá de esta tensión, sin embargo, existe a lo largo del texto una inequívoca voluntad de superar la construcción monocultural y excluyente del Estado hasta ahora vigente. Para ello se apuesta por una concepción normativa pluricultural y plurinacional que dé voz y capacidad de decisión a los diferentes grupos étnicos y lingüísticos que componen el Estado, comenzando por aquellos que nunca las han tenido. Algunos de los diseños institucionales previstos para dar concreción a este principio pueden ser discutibles. Así ocurre, por ejemplo, con la propuesta de un Tribunal Constitucional Plurinacional que, al ser elegido por sufragio universal (art. 208), podría generar una no deseada colisión de legitimidades electorales directas con el Presidente y con el Poder Legislativo. Lo que no puede objetarse es el principio de fondo que inspira este tipo de propuestas: sin instituciones con sensibilidad pluricultural y plurinacional no es posible que haya una democracia creíblemente inclusiva. O dicho de otra manera: en sociedades integradas por pueblos con lenguas, tradiciones e instituciones propias, las condiciones materiales de ejercicio de la democracia sólo pueden entenderse como condiciones de igualdad social, pero también cultural.Esto, precisamente, es lo que se propone la nueva Constitución de Bolivia cuando considera fin esencial del Estado (art. 9) la construcción de una sociedad "cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, consolidando las identidades plurinacionales" (art. 9). O cuando, a la hora de caracterizar el sistema de gobierno (art. 11) junto a los elementos propios de una democracia representativa y participativa se incluye también la dimensión comunitaria que aportan los pueblos indígenas.Naturalmente, combinar los presupuestos de una ciudadanía a la vez igualitaria y diversa, no es sencillo. Sobre todo porque no puede establecerse a priori si un trato igual es signo de inclusión o de ilegítima descaracterización, o si un trato diverso es signo de respeto o inadmisible tolerancia de un privilegio. Una democracia pluralista como la que aspira a construir la Constitución boliviana no pretende asentarse en el relativismo ético según el cual "todo da igual". Antes bien, el respeto a la diversidad y la exigencia de igualdad entre culturas y naciones aparece como un corolario de la consideración de la dignidad humana como valor superior, como límite de lo decidible. El punto clave está en que lo que deba entenderse por dignidad humana no puede venir decidido de antemano por un único intérprete ni por un traductor privilegiado de las diferentes prácticas culturales, normalmente perteneciente a las clases y grupos étnicos dominantes. Lo que la concepción pluralista procura es que la construcción de un horizonte común de sentido se realice a partir de los paisajes trazados por las distintas culturas existentes y no al margen de ellas.De ahí la centralidad otorgada a la presencia de instituciones y jurisdicciones indígenas en pie de igualdad con el resto de jurisdicciones ordinarias (art. 199). De ahí la necesidad de que los "derechos fundamentales" civiles, políticos y sociales que todos sin exclusión deben respetar, no sean vistos sin más como imposiciones unilaterales de un actor social en detrimento del resto, sino como expresión de un diálogo constante entre culturas y de una permanente actualización del derecho de autodeterminación de los pueblos, incluidos los indígenas.Evidentemente, la viabilidad de una apuesta normativa e institucional de este tipo no depende principalmente de las bondades "técnicas" de la Constitución ni pueden confiarse a la buena voluntad de los actores involucrados. Las cuestiones jurídicas, como recordaba Lassalle, son ante todo cuestiones de poder. Y una democracia pluralista que, al tiempo que cuestiona una forma de organización culturalmente excluyente, abre nuevos espacios de decisión en torno al trabajo, la producción, el consumo, o los recursos naturales y energéticos, comporta transformaciones sociales enormes que no pueden ser aceptadas por quienes se benefician del estado actual de cosas.Por ello las alarmas no han tardado en saltar. En Bolivia, como demuestran las múltiples exhibiciones de desobediencia "incivil" protagonizadas por la oposición y por los representantes de los departamentos más ricos, pero también fuera de ella donde el proceso de democratización en curso ha puesto en guardia a los corifeos del status quo.En el caso español, no han faltado las voces que, aprovechando la tribuna que con generosidad les ofrece la prensa respetable, han puesto el grito en el cielo, afirmando por ejemplo que la Constitución boliviana pretende situar "los usos y costumbres de 35 grupos autóctonos en pie de igualdad con la legislación cosmopolita del hombre blanco". Según esta sutil lectura, se injertaría en el Estado una "sharía precolombina" dispuesta a imponerse por vía "autoritaria y sangrienta" sobre la Bolivia inscrita en la tradición "liberal-individualista de Occidente".Más que cosmopolitismo, este tipo de declaraciones reflejan un tosco provincialismo que, más allá de su implícito racismo y de su escasa cultura histórica, ni siquiera hace honor a lo mejor de la tradición "liberal-individualista". Mucho más cuando no sólo Bolivia, sino un total de 143 estados, entre ellos el español, acaban de acordar, en septiembre de este año, la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Esta Declaración reconoce, con un ánimo cosmopolita de cuño muy diverso, que los pueblos indígenas en tanto que "iguales a todos los demás pueblos", tienen derecho a la libre determinación y gozan del "derecho a ser diferentes"; que "tienen derecho a conservar y reforzar sus propias instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales"; así como a "practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres culturales" ya que el respeto "de los conocimientos, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas contribuye al desarrollo sostenible y equitativo".Vistas así las cosas, es comprensible que lo que está ocurriendo en Bolivia genere hondo desasosiego no sólo entre las oligarquías locales y sus aliados sino también más allá del Atlántico y, sobre todo, más acá de los Pirineos. Y ello no sólo por los jugosos intereses que las empresas españolas puedan tener en los recursos naturales y energéticos de América Latina. Hay otras razones: se trata de un proceso que está dejando al descubierto el carácter excluyente de las actuales democracias "de baja intensidad", la escasa sensibilidad plurilingüística y plurinacional de las cuales, o las consecuencias nefastas de su privatización de ciertos servicios y recursos básicos, obliga a ablandar las barbas de quienes se han instalado cómodamente en el relato angelical de la "transición" y de las bondades de la monarquía parlamentaria. Por eso, con sus límites y errores, es importante asomarse al espejo de Bolivia. Porque refleja cosas que nos conciernen.

Marco Aparicio Wilhelmi y Gerardo Pisarello son profesores de Derecho Constitucional en las Universidades de Girona y Barcelona, respectivamente.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60770

3 Textos de Reflexão Crítica Sobre a Situação da Venezuela

Colocamos à disposição dos leitores três textos que contribuem para que possamos realizar uma análise crítica das lutas sociais na Venezuela após o referendo de 02 de dezembro de 2007.

James Petras: sobre a Venezuela


Referendo venezuelano: Uma autópsia e os seus resultados

por James Petras

As reformas constitucionais da Venezuela que apoiavam o projecto socialista do Presidente Chavez foram derrotadas pela mais estreita das margens: 1,4% de 9 milhões de votos. O resultado contudo foi severamente comprometido pelo facto de 45% do eleitorado ter-se abstido, o que significa que apenas 28% do mesmo votou contra as mudanças progressistas propostas pelo Presidente Chavez. Apesar de a votação ter sido um golpe na tentativa da Venezuela de desembaraçar-se da dependência do petróleo e do controle capitalista sobre os estratégicos sectores financeiro e produtivo, ela não altera a maioria de 80% no parlamento nem enfraquece as prerrogativas do ramo executivo. No entanto, a vitória marginal da direita proporciona uma aparência de poder, influência e força nos seus esforços para descarrilar as reformas sócio-económicas do Presidente Chavez e remover o seu governo e/ou forçá-lo a reconciliar-se com a velha elite dos intermediários do poder. Já começaram as deliberações internas e os debates no interior do movimento chavista e entre os diferentes grupos de oposição. Um facto que certamente será sujeito a debate é porque mais de 3 milhões de eleitores que deram os seus votos a Chavez na eleição de 2006 (onde ele ganhou 63% dos votos) não votou no referendo. A direita apenas aumentou os seus resultados em 300 mil votos, ainda que assumindo que estes votos foram de votantes decepcionados com Chavez e não de activistas de extrema direita da classe média o que deixa mais de 2,7 milhões de votantes por Chavez que se abstiveram. Diagnóstico da derrota Sempre que a questão de uma transformação socialista é colocada no topo de uma agenda governamental, tal como fez Chavez nestas mudanças constitucionais, todas as forças da reacção de extrema direita e os seus seguidores ('progressistas') da classe média unem forças e esquecem a sua rivalidade partidária habitual. Os apoiantes e organizadores populares de Chavez enfrentavam um vasto conjunto de adversários cada um dos quais com poderosas alavancas de poder. Eles incluíam: 1) numerosas agências do governo americano (CIA, AID, NED e os responsáveis políticos da embaixada), suas 'activos' subcontratados (ONGs, recrutamento de estudantes e programas de doutrinação, editores de jornais e conselheiros de mass media), as multinacionais estado-unidenses e a Câmara de Comércio (a pagar por anúncios anti-referendo, propaganda e acção de rua); 2) as principais associações de negócios venezuelanas: FEDECAMARAS, Câmaras de Comércio e grossistas/retalhistas que despejaram milhões de dólares na campanha, encorajaram a fuga de capitais e promoveram o açambarcamento, fazendo com a actividade de mercado negro provocasse escassez de produtos alimentares básicos em mercados populares; 3) mais de 90% dos media privados empenharam-se numa incessante e virulenta campanha de propaganda constituída pelas mais grosseiras mentiras – incluindo estórias de que o governo tomaria crianças das suas famílias e confiná-las-ia em escolas controladas pelo Estado (os mass media dos EUA repetiram as mais escandalosas e viciosas mentiras – sem quaisquer excepções); 4) A totalidade da hierarquia católica, desde os cardeais até os párocos locais utilizaram as suas belas plataforma e homilias para propagandear contra as reformas constitucionais – ainda mais importante: vários bispos transformaram as suas igrejas em centros organizadores para a extrema direita muito violenta, o que resultou, num caso, na morte de um trabalhador petrolífero pro-Chavez que ignorou as suas barricadas de rua. Os líderes deste quarteto da contra-reforma foram capazes de comprar e atrair pequenos sectores da ala 'liberal' da delegação de Chavez no Congresso e ainda um par de governadores e presidentes de municipalidades, bem como vários ex-esquerdistas (alguns dos quais estiveram comprometidos em guerrilhas 40 anos atrás), ex-maoistas do grupo 'Bandeira Vermelha' e vários líderes sindicais e seitas trotzquistas. Um número substancial de académicos social-democratas (Edgar Lander, Heinz Dietrich) encontraram desculpas reles para opor-se às reformas igualitárias, proporcionando um brilho intelectual à raivosa propaganda da elite acerca das tendências 'ditatoriais' ou 'bonapartistas' de Chavez. Esta coligação disparatada encabeçada pela elite venezuelana e pelo governo dos EUA confiou basicamente em martelar a mesma mensagem geral: A emenda da reeleição, o poder de suspender temporariamente certas medidas constitucionais em tempos de emergência nacional (como o golpe militar e os lockouts de 2002 e 2003), a nomeação executiva de administradores regionais e a transição para o socialismo democrático eram parte de uma conspiração para impor o 'comunismo cubano'. Propagandistas da extrema-direita e liberais tornaram a reforma da reeleição ilimitada (uma prática parlamentar por todo o mundo) numa 'captura do poder' por um tirano 'autoritário/totalitário/faminto de poder" de acordo com todos os media privados venezuelanos e os seus congéneres americanos da CBC, NBC, ABC, NPR, New York e Los Angeles Times, Washington Post. A emenda concedendo os poderes de emergência ao Presidente foi des-contextualizada da realidade do golpe militar-civil apoiado pelos EUA e do lockout de 2002-2003, do recrutamento e infiltração de grande quantidade de esquadrões da morte paramilitares colombianos (2005), do sequestro de um cidadãos venezuelano-colombiano pela política secreta colombiana (2004) no centro de Caracas e de apelos abertos a um golpe militar pelo ex-ministro da Defesa Baduel. Cada sector da coligação de contra-reforma conduzida pela extrema direita focou grupos diversos e sobrepostos com diferentes apelos. Os EUA focaram o recrutamento e treinamento de estudantes para combates de rua, canalizando centenas de milhares de dólares através da AID e da NED para treinamento em 'organização da sociedade civil' e 'resolução de conflitos' (um toque de humor negro?) no mesmo estilo das experiências jugoslava/ucraniana/georgiana. Os EUA também disseminaram fundos entre os seus clientes de sempre – a quase defunta confederação sindical 'social democrata' – a CTV, os mass media e outros aliados da elite. A FEDECAMARA focou o sector das pequenas e médias empresas, profissionais bem pagos e consumidores da classe média. Os estudantes da extrema direita foram os detonadores da violência de rua e confrontaram estudantes de esquerda dentro e fora dos campuses. Os mass media e a Igreja Católica empenharam-se em mercadejar o medo para a massa da sua audiência. Os académicos social-democratas pregaram o 'NÃO' ou abstenção aos seus colegas progressistas e estudantes de esquerda. Os trotsquistas dividiram sectores sindicais com a sua palração acerca "Chavez, o Bonapartista" e as suas inclinações 'capitalistas' e 'imperialistas', incitaram estudantes treinados pelos EUA e partilharam a plataforma 'NÃO' com os patrões do sindicato CTV financiado pela CIA. Tais foram as não santas alianças na corrida ao voto. No período pós-eleitoral esta instável coligação exibiu diferenças internas. O centro direita liderado pelo governador de Zulia, Rosales, clama por um novo encontro e diálogo com os ministros chavistas 'moderados'. A direita dura incorporada no ex-general Baduel (querido de sectores da pseudo-esquerda) exige pressionar a sua vantagem mais ainda até a remoção do presidente eleito e do Congresso porque, afirma ele, "eles ainda têm o poder para legislar reformas"! Assim são os nossos democratas! As seitas esquerdistas voltarão a citar os textos de Lenin e Trotsky (a rolarem nas suas sepulturas), a organizar greves por aumentos de salários... no novo contexto de ascensão do poder da extrema direita para o qual eles contribuíram. A campanha e a fraqueza estrutural dos reformadores da Constituição A direita foi capaz de ganhar a sua delgada maioria devido aos sérios erros na campanha eleitoral chavista, bem como a profundas fraquezas estruturais. Campanha do referendo: 1) A campanha do referendo sofreu vários viéses. O Presidente Chavez, o líder do movimento de reforma constitucional, esteve foram do país durante várias semanas nos últimos dois meses da campanha – no Chile, Bolívia, Colômbia, França, Arábia Saudita, Espanha e Irão) privando a campanha do seu mais dinâmico porta-voz. 2) O Presidente Chavez foi atraído para questões que não tinham relevância para a massa dos seus apoiantes e pode ter proporcionado munição à direita. Sua tentativa para mediar na troca de prisioneiros colombiana absorveu uma enorme quantidade de tempo inútil e não levou, como era de prever, a lugar algum, pois o Presidente Uribe da Colômbia dos esquadrões da morte abruptamente pôs fim à sua mediação com insultos e calúnias provocativas, levando a uma séria ruptura diplomática. Do mesmo modo, durante a Cimeira Ibero-Americana e posteriormente, Chavez entrou em trocas verbais com o coroa de lata da Espanha, distraindo-o de problemas internos como a inflação e o açambarcamento instigado pela elite de bens alimentares básicos. Muitos activistas a favor de Chavez não conseguiram elaborar e explicar os efeitos positivos das reformas propostas, ou efectuar discussões porta a porta para contrariar a propaganda monstruosa ('roubar crianças das suas mães') propagada pelos padres de freguesia e pelos mass media. Eles demasiado facilmente assumiram que as mentiras eram auto-evidentes e que era necessários apenas denunciá-las. O pior de tudo é que vários líderes 'chavistas' deixaram de organizar qualquer apoio porque se opunham às emendas, as quais fortaleciam concelhos locais a expensas de presidentes de municipalidades e governadores. A campanha falhou na intervenção e exigência de igual tempo e espaço em todos os media privados a fim de criar um campo de jogo nivelado. Foi posta demasiada ênfase em demonstrações de massa no centro da cidade e não nos programas de impacto a curto prazo nos arrabaldes pobres – resolvendo problemas imediatos, como o desaparecimento do leite das prateleiras das lojas, o que irritou os seus apoiantes naturais. Fraquezas estruturais Houve dois problemas básicos que influenciaram profundamente a abstenção eleitoral da massa dos apoiantes de Chavez: A prolongada escassez de alimentos básicos e de produtos domésticos, e a inflação excessiva (18%) e aparentemente não controlada durante o segundo semestre de 2007 a qual não foi nem melhorada nem compensada pelos aumentos salariais, especialmente entre os 40% de trabalhadores auto-empregados no sector informal. Alimentos básicos como leite em pó, carne, açúcar, feijão e muitos outros ítens desapareceram das lojas privadas e mesmo das públicas. Os homens do agronegócio recusaram-se a produzir e os donos dos negócios a retalho recusaram-se a vender porque os controles estatais do preço (destinados a controlar a inflação) diminuíram os seus lucros exorbitantes. Recusando-se a "intervir" o governo comprou e importou centenas de milhões de dólares de alimentos – grande parte dos quais não chegaram aos consumidores, pelo menos aos preços fixados. Em parte devido à diminuição dos lucros e em parte como um elemento chave na campanha anti-reforma, grossistas e retalhistas tanto açambarcaram como venderam uma parte substancial das importações a comerciantes do mercado negro, ou canalizaram-se para supermercados dos de alto rendimento. A inflação foi um resultado da ascensão dos rendimentos de todas as classes e a resultante procura mais elevada por bens e serviços no contexto de uma queda maciça na produtividade, no investimento e na produção. A classe capitalista empenhou-se no desinvestimento, na fuga de capitais, nas importações de luxo e na especulação no mercado de títulos e imobiliário (parte da qual foi simplesmente enterrada pelo recente colapso da bolha imobiliária de Miami). As meia medidas do governo com intervenção estatal e retórica radical foram bastante fortes para provocar a resistência do big business e mais fugas de capital, mas demasiado fracas para desenvolver alternativas de instituições produtivas e distributivas. Por outras palavras, as crises florescentes de inflação, escassez e fuga de capitais pôs em causa a prática bolivariana existente de uma economia mista, baseada num partenariado público-privado a financiar um vasto Estado Previdência. O Grande Capital actuou primeiro economicamente ao boicotar e romper o seu 'pacto social' implícito com o governo Chavez. Implícito ao pacto social havia um equilíbrio (trade off). Grande Lucros e altas taxas de investimento para aumentar o emprego e o consumo popular. Com o apoio poderoso e a intervenção dos seus parceiros americanos, o big business venezuelano moveu-se politicamente a fim de aproveitar-se do descontentamento popular para descarrilar as propostas reformas constitucionais. O próximo passo é reverter a força da reforma sócio-económica por uma combinação de pactos com ministros social democratas no Gabinete Chavez e ameaças de uma nova ofensiva, aprofundando a crise económica e actuando em favor de um golpe. Políticas alternativas O Governo Chavez tem absolutamente de mover-se no imediato a fim de rectificar alguns problemas internos básicos e locais, os quais conduziram ao descontentamento, à abstenção e ao questionamento da sua base de massa. Exemplo: moradores de arrabaldes pobres inundados por enchentes e deslizamentos de lamas ainda estão sem casas depois de dois anos de promessas não cumpridas e agências governamentais totalmente ineptas. O governo, sob controle popular, deve intervir imediatamente e directamente na tomada de controle de todo o programa de distribuição alimentar, armazenagem, transporte e revendedores, com os concelhos de bairro, para assegurar que os alimentos importados cheguem às prateleiras e não aos grandes bolsos dos grossistas da contra-reforma, grandes proprietários de lojas a retalho e traficantes em pequena escala do mercado negro. Como o governo não conseguiu assegurar junto aos grandes fazendeiros e barões de gado para encaminhar a produção de alimentos, ele tem de garantir através de expropriações em grande escala, investimentos e cooperativas para superar o negócio da 'produção' e greves da oferta. Ficou demonstrado que o cumprimento voluntário NÃO FUNCIONA. O dogma da 'economia mista', que apela ao 'cálculo económico racional', não funciona quando estão em jogo elevadas apostas de interesses políticos. Para financiar mudanças estruturais na produção e na distribuição, o governo é obrigado a controlar e tomar o comando dos bancos privados profundamente implicados na lavagem de dinheiro, facilitação da fuga de capitais e encorajamento de investimentos especulativos aos invés da produção de bens essenciais para o mercado interno. As reformas constitucionais eram um passo rumo a um quadro legal para a reforma estrutural, pelo menos para mover-se para além de uma economia mista controlada pelo capitalismo. O excesso de 'legalismo' do Governo Chavez ao insistir num novo referendo subestimou a base legal existente para reformas estruturais disponível no governo a fim de tratar das prementes exigências dos dois terços da população que elegeram Chavez em 2006. No período pós-referendo o debate interno dentro do movimento de Chavez está a aprofundar-se. A base de massa de trabalhadores pobres, sindicalistas e empregados públicos pede aumentos de pagamentos a fim de manter-se a passo com a inflação, e um ponto final nos aumentos de preços e escassez de bens de consumo. Eles abstiveram-se por falta de acção governamental efectiva – não devido à propaganda direita ou liberal. Eles não são direitistas ou socialistas mas podem tornar-se apoiantes dos socialistas se estes resolverem o triplo flagelo da escassez, inflação e poder de compra declinante. A inflação é uma vingança especial para os mais pobres dos trabalhadores, sobretudo no sector informal, porque o seu rendimento não é nem indexado à inflação como no caso dos sindicalizados do sector formal nem podem eles elevá-lo facilmente através da negociação colectiva pois a maior parte deles não está ligada por qualquer contrato com compradores ou empregadores. Em consequência, na Venezuela (como alhures) o preços da inflação é o pior desastre para os pobre e a razão principal para o descontentamento. Regimes, mesmo de direita e neoliberais, que estabilizam preços ou reduzem agudamente a inflação habitualmente asseguram pelo menos apoio temporário das classes populares. No entanto, políticas anti-inflacionárias raramente têm desempenhado um papel em políticas de esquerda (muito ao seu pesar) e a Venezuela não é excepção. Ao nível do gabinete, partido e liderança de movimentos sociais há muitas posições mas elas podem ser simplificadas em duas oposições polarizadas. Por um lado, a posição dominante pro-referendo que germinou nas finanças, economia e ministérios de planeamento procurava a cooperação com investidores privados estrangeiros e internos, banqueiros e gente do agronegócio, a fim de aumentar a produção, o investimento e os padrões de vida dos pobres. Eles confiavam em apelos à cooperação voluntária, garantias à propriedade, cortes fiscais, acesso ao câmbio estrangeiros em termos favoráveis e outros incentivos mais alguns controles na fuga de capitais e de preços, mas não sobre os lucros. O sector pro-socialista argumentava que esta política de partenariado não funcionava e que isto é a fonte do actual impasse político e de problemas sociais. Dentro deste sector alguns propõem um papel maior à propriedade e ao controle estatal, a fim de dirigir investimentos e aumentar a produção e romper o boicote e a camisa de força sobre a distribuição. Um outro grupo argumenta em favor de concelhos de trabalhadores auto-administrados a fim de organizar a economia e pressionar por um novo 'Estado revolucionário'. Um terceiro grupo argumenta em favor de um Estado misto com propriedade pública e auto-administrada, cooperativas rurais e propriedade privada de média e pequena escala num mercado altamente regulado. O futuro predomínio do grupo da economia mista pode conduzir a acordos com a oposição 'liberal soft' – mas fracassará ao tratar da escassez e da inflação, o que só exacerbará a crise actual. O predomínio dos grupos mais radicais dependerá do fim da sua fragmentação e sectarismo e da sua capacidade para moldar um programa conjunto com o líder político mais popular do país, o Presidente Hugo Chavez. O referendo e as suas consequências (ainda que importantes hoje) constituem meramente um episódio na luta entre o capitalismo autoritário centrado no império e o socialismo democrático centrado nos trabalhadores.

05/Dezembro/2007

This article may be reprinted as long as the content remains unaltered, and the source and author are cited.
O original encontra-se em http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=4284&lg=en
Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ .
06/Dez/07

Análise das Lutas Sociais na Venezuela

Tras el estrecho triunfo opositor, avancemos a nuevas victorias con el protagonismo revolucionario de las bases del proceso

Stalin Pérez Borges , Sergio García

El triunfo ajustado del bloque del NO abre una nueva situación política. La oposición y el imperialismo intentan la posibilidad de ir más a fondo en su proyecto de terminar con Chávez y con la Revolución Bolivariana. Aunque festejen Fedecámaras, Globovisión y la oposición política, se equivocan si nos creen derrotados. El haber sacado 169 mil votos más el NO que el SI, no significa un cierre o fin del proceso revolucionario: Estos resultados y las perspectivas que se ciernen han abierto un profundo debate en el seno del pueblo pobre, socialista y bolivariano. La inmensa mayoría que nos reclamamos del proceso revolucionario queremos ir por nuevas victorias. Mientras tanto todos los sectores que componen el arco opositor se encuentran ahora debatiendo qué hacer, cómo mejor capitalizar su triunfo y debaten primeramente si consolidan ahora un proyecto político nuevo que derrote a Chávez a mediano plazo, pensando en las elecciones de gobernadores y alcaldes en 2008, barajando otras opciones, entre otras la posibilidad de un revocatorio presidencial y, de conjunto, todos quieren seguir saliendo con fuerza para generar más crisis en estos meses, bien para derrotar el proceso o para obligar a Chávez a negociar. No obstante, siempre hay la posibilidad de que salga una alternativa imprevista.
La patronal y la derecha trataran de utilizar este nuevo momento. En ese objetivo se entrelazan con sectores de la burocracia y de la “boliburguesía” vinculada al chavismo. Por ahora, la vieja y nueva burguesía quieren enfriar todo ímpetu de ir al camino al socialismo y tratan de congelar el proceso revolucionario. Buscarán tener al gobierno de manos atadas y utilizarán la lógica de imponer acuerdos sectoriales o concertación política y social. Usarán distintos tipos de saboteos como chantaje para obtener concesiones del gobierno y para seguirlo desgastando ante las masas. La vieja burguesía y sus personalidades y aparatos políticos reforzarán sus lazos con los sectores más burocráticos, corruptos y conservadores del chavismo para empujar al gobierno hacia la derecha, sin dejar de conspirar y aprovechar cualquier oportunidad de derribarlo si es preciso en el camino.
Por otro lado, Chávez se debate en cómo hacer para revertir el golpe, aún sabiendo, más no reconociendo, que los altos funcionarios de su gobierno es un barco en alta mar que hace agua. Hay una fuerte crítica y crisis con el Comando Zamora y con la estructura central del gobierno. Estos aseguraban un triunfo y ahora eso pesa. Ministros, gobernadores y la propia Comisión Presidencial del PSUV son instancias que están cuestionadas con algunos personajes pendiendo de un hilo. Esta crisis ya se expresó en la AN, cuando se realizó un fuerte debate y Tascón planteo que “hay que decir la verdad, hubo exclusiones de dirigentes en la campaña por el SI y en el PSUV…no podemos hacer la revolución desde una elite…nos llenamos de vicios del pasado”. Su intervención es parte de una disputa anterior, que ahora es reflejo a su vez del proceso más profundo de cuestionamiento que provoca los resultado de la consulta refrendaria que obliga a que el tema de la burocracia salgan a la luz.
Chávez está encerrado entre dos presiones, por un lado la derecha del proceso que lo intentará llevar hacia un freno de cualquier intento socialista, y por otro lado, las bases que plantean más protagonismo, combate a la burocracia y más profundización socialista. De como responda a esta realidad depende bastante el futuro. Chávez desacertado plateó “el pueblo no está preparado para el socialismo” y “que hubo flojos, irresponsables”. Mal camino el pretender encontrar en el pueblo a los responsables. Se escucha y se sabe, que los primeros responsables están en las propias estructuras de los, ministerios, gobernaciones y alcaldías.

Los motivos de la derrota del SI
El SI pierde no por un solo hecho, sino por una combinación de factores, entre ellos varios que veníamos alertando en materiales públicos y en el documento presentado por MAREA a la AN. Un aspecto decisivo del resultado del 2D, fue la campaña mediática y desde las iglesias quienes lograron generar temores en sectores de la población: “el que se le iban a quitar las propiedades”..., “que vamos al comunismo”..., “que Chávez tendría todo el poder”, etc. Esa campaña -en el caso de la propiedad privada- atemorizó incluso en sectores pobres que no tienen casi ninguna propiedad que defender. Eso es reflejo del peso de los medios de comunicación, y por la debilidad (falta de conciencia) de algunos sectores de la propia base del proceso que se dejó convencer por esos argumentos falsos. Actuó también el desabastecimiento de alimentos provocado por los patronos, a lo cual el gobierno no supo responder. Hasta el momento no se han tomado medidas contra los acaparadores y desabastecimiento.
Otras causas del resultado, están en los problemas de burocracia, corrupción, falta de respuestas de gobernadores, alcaldes, ministros. Hemos reflejando esta realidad con los graves problemas laborales que se vive por la actitud siniestra hecha desde del Ministerio de Trabajo en donde hay personajes que a lo Rasputín manejan al Ministro y al Vice. Denunciamos sus atropellos en volantes, en nuestra prensa, en aporrea y en la prensa escrita y pareciera que nadie leyera o no le importara. Muchos no votaron descontentos por innumerables problemas.
Se hizo difícil creer que la propuesta de reforma era positiva si quienes la propagandizan son los burócratas que viajan en Hummer y otras lujosas camionetas. La combinación de un discurso socialista y la no solución de problemas concretos actuaron en la cabeza de un sector de la población. El socialismo no es un problema ideológico en abstracto. Las masas se pueden ir convenciendo de un proyecto socialista en la medida que ven en su realidad cotidiana que sus problemas se solucionan y su situación social mejora. Y aunque el gobierno ha implementado importantes conquistas sociales, se sigue en medio de problemas estructurales que sufren trabajadores, sectores populares, entre ella la inseguridad personal creciente y falta de la seguridad social integral.
Entre muchas dudas y con algo de olfato, un sector de la propia base del chavismo, no consideró buenos los artículos que planteaban concentración de mas poder en Chávez, sea por la reelección indefinida y por otros artículos (Vicepresidencias sin elección popular, elevación de los porcentajes para los referéndum, etc). A todos estos los habíamos cuestionado en nuestro documento entregado a la AN. Por último, los agregados hechos por la AN casi a las corridas, también contribuyeron a confundir mas a la población que no llegó a conocer muchos de ellos, sumando más desconcierto.

Pese al resultado, se abre una inmensa oportunidad política
El ajustado triunfo del NO evitó que pudiéramos tener en lo inmediato importantes conquistas sociales e implementarse mayor cuota de poder popular y además que habiendo ganado el referendo se anima mas la oposición. Sin embargo, contradictoriamente, ha producido también un profundo debate al interior del proceso revolucionario. Hay una revolución a lo interno donde todos y todas quieren proponer y opinar, buscándose desesperadamente, ver como se hace para retomar la ofensiva hacia un objetivo socialista. Este despertar de miles y miles es la base de la oportunidad política que se abre, y la que genera mayor temor en las filas de la burguesía….y también en lo sectores burocráticos del aparato de estado. Lo más dinámico de la oportunidad abierta, está al interior del proceso y junto a quienes se jugaron por el SI por querer un futuro socialista. Convencidos de seguir apoyando y profundizando el proceso revolucionario, cientos de miles que votaron por el SI están dispuestos a tomar en sus manos los nuevos desafíos y las luchas que vienen. No obstante que, el poder constituido intentará reubicarse para salvar sus posiciones y privilegios.
La oportunidad abierta, posibilita ir por nuevas victorias. esto coloca en el centro de la escena política a las bases del proceso, a sus organizaciones sociales, a los honestos militantes, voceros y delegados del PSUV. Aprovechar el momento pasa por reconstituir la unidad sindical al interior del proceso revolucionario entre quienes queremos reconstituir la Unión Nacional de Trabajadores y legitimarla. Por todas estas razones es que proponemos la organización y convocatoria a un gran evento o Encuentro Nacional de todas las organizaciones sociales y políticas de la revolución, para debatir y decidir los pasos a seguir. Terminar con el método de las Comisiones Presidenciales que deciden, terminar con quienes se autonombran dirección del PSUV, del movimiento sindical o del movimiento estudiantil es una tarea de inmediato. Los liderazgos reales y legítimos son los necesarios en este momento junto al peso de masas de las bases para sustentar y defender un proyecto socialista. El mismo peso de la base es necesario para la defensa de Chávez y el proceso si la oposición pretendiera nuevas conspiraciones. MAREA SOCIALISTA, abre estos meses sus modestos espacios para todos aquellos que quieran integrarse y estamos en la disposición a unirse en espacios más amplios y mayores para desarrollar juntos estos objetivos socialistas. También para quienes quieran debatir, intercambiar propuestas y elaborar ideas y un programa para la Venezuela democrática y socialista, que sirva de ejemplo al continente y al resto del mundo.

Algunas propuestas
En lo inmediato, proponemos organizar la lucha por lograr las conquistas sociales que estaban contempladas en la reforma. El movimiento sindical, popular y estudiantil puede promover iniciativas legislativas ante la Asamblea Nacional, concentraciones y movilizaciones para que Chávez incluya en las leyes de la Habilitante, la reducción de la jornada, el fondo de protección social para los trabajadores por cuenta propia, la retroactividad de las prestaciones, la paridad del voto estudiantil en las universidades, la inviolabilidad del hogar familiar por medidas judiciales en el caso de los inquilinos, ir avanzando formas de gestión obrera y comunal en empresas públicas y privadas, etc.
En el terreno de la comunicación, hay que seguir levantando junto a los medios alternativos, la necesidad de un sistema público nacional de comunicaciones en manos de las comunidades y sus organismos de Poder Popular y, los trabajadores. Debemos impulsar la contraloría social, obrera y campesina, contra el desabastecimiento, el acaparamiento y otras formas de saboteo patronal, así como que Mercal ponga sus centros de almacenamiento y distribución local en manos del Poder Popular (Consejos Comunales), para combatir los efectos de la burocracia y la corrupción. No puede hablarse de reformas o medidas socialistas mientras el gobierno sea incapaz de garantizar algo tan básico como la leche en los abastos y mercados. Esos problemas se conectan con el de la producción agropecuaria y agroindustrial y plantea reforzar los nexos con la lucha campesina por la aplicación rápida y cabal de la Ley de Tierras, así como por el establecimiento de plantas de producción de alimentos con participación social o comunal y bajo control de trabajadores y campesinos organizados.
La nacionalización de la banca, que se replanteó a raíz de las amenazas de Chávez a España, sigue pendiente, así como la concepción socialista de la economía, la necesidad de defender el patrimonio público y la soberanía nacional de la voracidad de los banqueros privados y los monopolios. El involucramiento de esos sectores en la permanente conspiración que tienen contra Chávez y el proceso (incluidos los bancos españoles), las compensaciones que le deben a las víctimas de sus estafas masivas -como en el caso de los créditos indexados, cuotas balón, usura y anatocismo-, la defensa de las reservas financieras del país y, el control estratégico de todo el sistema financiero es un déficit que existe, y por el cual es necesario que el pueblo se movilice para garantizar medidas de nacionalización y de profundización socialista. Chávez, tiene sin duda mucha responsabilidad en la etapa que viene. Debemos actuar como poder constituyente -respetando su liderazgo- pero sin pedir permiso para opinar, proponer y criticar todo lo que sea necesario. Así son las verdaderas revoluciones, si quieren triunfar.

Apartado:
El grave error de los dirigentes sociales que no apoyaron el SI
Sectores de base confundidos o arrechos no votaron o una parte votó NO. Esto fue sin duda un error y tendremos que dialogar con ellos para que sean parte de las nuevas batallas. Distinta es la responsabilidad que tienen los dirigentes sociales que llamaron a votar NO, abstenerse o votar nulo, porque eran conscientes que el NO podía ganar y frenar el proceso. En el movimiento sindical y, en los sectores populares algunos reconocidos camaradas actuaron con una política completamente equivocada y no pusieron su peso social a favor de la revolución contra la derecha, y colaborando así con el fortalecimiento y el triunfo de la oposición. Algunos hasta festejaron los resultados del referéndum, llegando hasta plantear que: “los resultados son un triunfo de los trabajadores y del proceso”. Esta es una nueva y tremenda equivocación. La realidad es bien concreta: El triunfo del NO es el triunfo de Globovisión, Fedecamaras, Bush, Rosales, Ismael García y Baduel. Ese no puede ser nunca nuestro triunfo. ¿Con ellos tendríamos que festejar los trabajadores y los socialistas?
En situaciones políticas de tremenda polarización entre un proceso revolucionario y la contrarrevolución, no hay espacio para ambigüedades. Los dirigentes que hicieron campaña contra el SI, objetivamente –y más allá de sus intenciones- fortalecieron a la derecha, y debilitaron a los trabajadores y al pueblo bolivariano que quería profundizar la revolución. Los dirigentes sociales que llamaron a votar NO, nulo o abstenerse por los problemas de la burocracia o del Ministro de Trabajo –problemas que compartimos y también denunciamos-, no lograron con eso que se avance al socialismo, sino sencillamente ayudaron a que gane el NO. Es decir, a reanimar la contrarrevolución capitalista, socia a la vez de de esa misma burocracia estatal. Aún con todas las más grandes críticas a Chávez y al gobierno, debíamos estar en la campaña por el SI. El lugar de los clasistas y de los militantes socialistas estaba y está dentro del proceso revolucionario. Está y debe estar en la vanguardia de cada lucha contra el imperialismo y la oposición de derecha. Desde esta ubicación política proponemos un rumbo anticapitalista. Y, también desde allí denunciamos y enfrentamos a quien haya que hacerlo, como siempre lo hicimos. Pero siempre con claridad que en las luchas políticas contra el imperio y la contrarrevolución hay trincheras claras…que no pueden perderse de vista.

15 de diciembre de 2007
http://puntodevistainternacional.org/spip.php?article120

Venezuela Pós-referendo de 02 de dezembro

Transformar el fracaso del 2 de diciembre de 2007 en una potente palanca para impulsar el proceso en curso en la Venezuela de Hugo Chávez

Éric Toussaint

El No en el referéndum constitucional promovido por Hugo Chávez el 2 de diciembre de 2007 recogió el 51 % de los votos contra el 49 % del Sí. Este fracaso se puede transformar en una oportunidad para el proceso revolucionario en curso en Venezuela. En efecto, constituye un poderoso estímulo para corregir los errores y los fallos del régimen chavista. ¿Se aprovechará la ocasión?
Algunas horas después del cierre de las últimas mesas de votación, cuando se había escrutado el 92 % de los sufragios, Hugo Chávez reconoció la derrota sin esperar el resultado definitivo, felicitando a la vez a los votantes del No y a sus propios partidarios. Se congratuló de la adhesión de los partidarios del No a la Constitución de 1999, aprobada a comienzos de su primer mandato y que fue denunciada con virulencia por la oposición, al menos hasta el año 2004, cuando ésta recurrió a la misma para intentar la revocación del mandato presidencial. Inmediatamente después del discurso del presidente, la mayoría de los dirigentes de la campaña por el No, por boca de Manuel Rosales, derrotado en la elección presidencial de diciembre de 2006, saludaron la actitud de Chávez, llamaron a la reconciliación, afirmaron que Chávez seguía siendo el presidente en ejercicio hasta el año 2012 y propusieron que ciertas disposiciones de la Constitución rechazada sean objeto de leyes que apruebe la Asamblea con su apoyo. Por ejemplo, la creación de un fondo de seguridad social para los trabajadores del sector informal, así como la reducción de la semana laboral. Este último punto es muy significativo: el propio líder de la derecha propone esta reducción. Esto indica hasta qué punto la balanza se inclina francamente a la izquierda. La Constitución sometida a votación preveía recortar la semana laboral de 44 a 36 horas, y el gobierno anunció que tomaría medidas para una contratación compensatoria cifrada en más de 100.000 empleos.

Dos pesos dos medidas para la prensa nacional e internacional
De entrada hay que señalar la diferencia entre esta votación y las elecciones presidenciales en Estados Unidos en el 2001 y otras elecciones más recientes. El cómputo final había durado largas jornadas y Al Gore, candidato demócrata frente a G. W. Bush, impugnó la victoria del candidato republicano. Y éste fue declarado vencedor gracias a los tejemanejes de su hermano, gobernador de Florida. Recordemos también la fraudulenta elección en México, en julio de 2006 de Felipe Calderón, del partido de derecha PAN, pro yanqui. El candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, nunca aceptó el resultado final y, en cada aparición pública de Calderón, la oposición se manifiesta para denunciar el fraude. ¿Qué medio occidental denunció esta situación? Y no hablemos de la elección de Pervez Musharraf en Pakistán, llevada a cabo en octubre de 2007 sin el recurso del sufragio universal, saludada vergonzosamente por la mayor parte de los media occidentales como la mejor solución. Éstos se abstuvieron de denunciar esta elección en segundo grado por unos electores automáticamente partidarios del general Musharraf, que usurpó el poder gracias a un golpe militar, mientras no vacilan en denunciar unas supuestas derivas dictatoriales de Hugo Chávez, electo el año pasado por sufragio universal con una ventaja de 3 millones de votos sobre su adversario, Manuel Rosales. Los media occidentales comenzaron a expresar algunas críticas a Musharraf sólo cuando éste decretó el estado de excepción, el 3 de noviembre de 2003 y encarceló a unos 10.000 opositores. Dos pesos, dos medidas. Se cierran los ojos ante los fraudes y las políticas antidemocráticas de los aliados de Washington y de las capitales europeas, mientras que por otra parte se desinforma sobre los gobiernos democráticos de Evo Morales, de Rafael Correa y de Hugo Chávez. ¿Qué habría pasado si el referéndum hubiera dado a la propuesta de Chávez una mayoría del 51 % y el 49 % a la oposición? Podemos estar seguros de que una parte importante de los media habría hablado de fraude. Washington y otras capitales habrían expresado su rechazo al régimen gobernante en Caracas.
Volvamos a lo que pasó en Venezuela el 2 de diciembre de 2007.

¿Por qué una mayoría del 51 % rechazó el contenido de la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez?
Algunos chavistas han declarado: «No es la oposición la que ganó, somos nosotros los que perdimos.» Tienen razón: la oposición de derecha movilizó apenas un poco más de lo que había logrado su candidato, como sufragios, contra Hugo Chávez en diciembre de 2006. (Manuel Rosales había obtenido cerca de 4.300.000 votos en esa ocasión, mientras que el voto por el No logró algo más de 4.500.000 votos el 2 de diciembre de 2007, es decir, apenas 200.000 votos más). Sin embargo, la campaña por el No fue apoyada activamente por la mayoría de los medios audiovisuales e impresos, por la cámara patronal Federcamaras y por la jerarquía católica. Y sobre todo, un hecho novedoso, la campaña recibió un fuerte apoyo militante, muy mediatizado: un movimiento estudiantil que ya se había opuesto en abril de 2007 a la suspensión del canal hertziano de la cadena de televisión reaccionaria RCTV y que ahora rechazaba la modificación del artículo de la Constitución concerniente a la Universidad. Este movimiento, presente sobre todo en las universidades privadas así como en ciertos institutos públicos importantes , multiplicó las acciones callejeras para incitar a los electores a concurrir a las urnas para votar contra la reforma constitucional. Hay que añadir también al campo del No a Podemos —partido socialdemócrata que habitualmente apoya al gobierno — y al general retirado Raúl Baduel , ex ministro de Defensa, aliado de Chávez hasta el verano de 2007. Podemos gobierna en 4 de los 23 estados que componen Venezuela, ¡y sin embargo en ellos el Sí fue mayoritario! Fue el caso, en particular del estado industrial de Aragua (53 % por el Sí frente al 47 % a favor del No) donde tiene su base Raúl Baduel. Pero, atención, no se ha de subestimar el desplazamiento de los votos de aquellos que habían votado por Hugo Chávez en diciembre de 2006. Según Edgard Fernández, un analista que apoya a Chávez, el número de personas que eligieron a Chávez como presidente un año antes y que votaron No en el referéndum sería realmente elevado , especialmente en el estado de Aragua, donde Chávez había logrado una gran ventaja.
«Los estados industriales con la mayor concentración de obreros: Aragua, Sucre, Carabobo y Lara fueron los que junto al Distrito Capital registraron el mayor éxodo de votantes que anteriormente habían votado por Chávez y ahora votaron por el No. [...] Este éxodo en estos estados resultó ser el determinante de los votos adicionales que sacó el No a nivel nacional (más de 200.000 votos en total). Se puede concluir con esta observación que la reforma perdió debido a este resultado directo.»
Analizando las tablas que Edgard Hernández reproduce en su estudio, se comprueba que en algunos de los barrios más populares de Caracas (Petare, Curicao, Libertador y Sucre), donde la gente había votado masivamente por Chávez (65 %), esta vez ganó el No. Edgard Hernández concluye: «Esto demuestra un descontento con la reforma hasta en las zonas más populares de Caracas.»
Otro elemento significativo de la votación del 2 de diciembre concierne a Zulia, el estado más poblado, muy rico en petróleo, que era hasta este momento un bastión de la derecha. Su gobernador, Manuel Rosales, fue el principal contrincante de Chávez en el año 2006. La mayor parte de los votantes se decantaron, sin sorpresa, por el No, pero hay que señalar que el No obtuvo 58.202 votos menos que los votos logrados por Rosales en el 2006, es decir, un descenso del 8,5 %.
En conclusión, la campaña por el No, a pesar de importantes refuerzos, no logró movilizar muchos nuevos apoyos en el campo de la derecha, incluso los perdió en algunos de sus bastiones. La derrota del Sí hay que atribuirla a la pérdida de apoyo de Chávez en su propio campo, como reconoció la noche del 2 al 3 de diciembre de 2007. Alrededor de 7.300.000 personas lo habían votado en diciembre de 2006, lo que significaba una ventaja de 3 millones de votos sobre su principal adversario, Manuel Rosales. El total de votos a favor del Sí en el referéndum representa un poco más de 4.300.000 votos , o sea, 3 millones menos que el año anterior.
¿Por qué perdió Chávez 3 millones de votos? Esto es lo que hay que explicar. Una parte, limitada, por cierto, de estos 3 millones se inclinó por el No, eso está claro. Quizás 100.000 o 200.000, o hasta 300.000 votos, es difícil determinarlo. Dicho esto, aunque sólo fueran 150.000 votos, ellos fueron decisivos. Si 150.000 votos de izquierda que votaron No lo hubieran sido para el Sí, manteniéndose iguales los otros factores, la reforma se hubiera aprobado por mayoría simple. Como expresó Chávez después del escrutinio, valía más que el No fuera mayoritario por un pelo que el Sí, pues si esta opción se hubiera impuesto por una mayoría de 10.000 o 20.000 votos, o incluso 100.000, una gran parte de la oposición habría denunciado un supuesto fraude y habría lanzado movilizaciones callejeras que habrían apoyado, entre otros, los gobiernos de Washington, Madrid, Berlín, Londres, México, Bogotá, Lima, etc.
Por otra parte, en el fondo, se ha de tener en cuenta este desplazamiento de votos chavistas, o de ciudadanos de izquierda, que votaron No. Una parte de los ciudadanos que votaron contra la reforma constitucional son partidarios de cambios a favor de la justicia social y de la democracia, igual que los que votaron Sí. Entonces, planteemos la pregunta de otra forma: ¿Por qué la abstención ha sido tan amplia en el campo chavista? Para responder a esta cuestión hay que analizar brevemente el contenido de las reformas constitucionales propuestas.

A propósito de las reformas constitucionales propuestas
Siendo imposible un tratamiento exhaustivo, veamos una selección.
– La gran novedad de fondo con respecto a la Constitución vigente: el carácter socialista del Estado quedaría inscripto en la Constitución. El término socialista está ausente en el texto actual. Ninguna definición de este término está presente en el proyecto. Dada la afinidad de Chávez con Fidel Castro y el régimen cubano, muchos asimilan el objetivo socialista con el modelo cubano, que suscita reticencias en la población. La derecha atacó, de un modo caricaturesco y mendaz, la introducción de dicha palabra afirmando que la propiedad privada iba a ser suprimida (el Estado expropiaría la vivienda, el coche) o muy limitada. La derecha afirmaba que los hijos iban a ser retirados de sus padres a la edad de 16 años para ser confiados al Estado socialista bolivariano. A pesar de una indiscutible mejora de las condiciones de vida y de los ingresos, la derecha consiguió explotar los problemas reales de abastecimiento de ciertos productos de primera necesidad, como la leche y el azúcar. Y sostenía que si el socialismo quedaba adoptado en la Constitución, el fenómeno se agravaría indefectiblemente, como en Cuba.
– El proyecto abortado de nueva Constitución, así como la actual, garantizaba la propiedad privada (ver el artículo 115 actual y el nuevo) pero, de una manera totalmente pertinente, precisaba que ésta debía haber sido adquirida de forma legítima. También dice que toda propiedad podrá ser sometida al impuesto y deberá respetar diversas obligaciones definidas por la ley. Al artículo 112, nueva versión, se propone eliminarle el párrafo: «El Estado hará la promoción de la propiedad privada», reemplazándolo por una fórmula mucho mejor, que en esencia dice que el Estado financiará y desarrollará diferentes tipos de propiedades: propiedad social, propiedad comunal, propiedad estatal, propiedad mixta que incluye el sector privado. En resumen, la propiedad privada está garantizada, pero son otras formas de propiedad las que serán financiadas y desarrolladas con prioridad por el Estado, que se fundará en valores humanistas de cooperación donde prevalezcan los intereses comunes sobre los individuales. El nuevo artículo 112 terminaba «creando las mejores condiciones para la construcción colectiva y cooperativa de una economía socialista».
– Los poderes del presidente: se amplían de una manera importante, en especial confiriéndole el poder de remodelar las entidades territoriales y políticas del país. Mucho más que la posibilidad de reelegir varias veces a una misma persona para el cargo de presidente (artículo 230) , es este aspecto el que, con toda razón, inquietaba o producía el rechazo.
– Por lo demás, el proyecto rechazado proponía mantener una serie de mecanismos que permitirían a la ciudadanía participar en la iniciativa de cambios constitucionales, de referéndum y de procesos de revocación de mandatos, pero elevaba el umbral que se debía alcanzar. En lugar del 15 % de electores necesario actualmente para tomar la iniciativa de una enmienda constitucional habría que reunir un 20 % (artículo 341); en lugar del 15 % necesario para poder proponer una reforma constituyente sería necesario un 25 % (artículo 342); en lugar del 15 % necesario para poder convocar una asamblea constituyente sería necesario un 30 % del electorado (artículo 348). Para la convocatoria de un referéndum el umbral pasaba del 10 % actual al 20 % de electores; para la convocatoria de un referéndum revocatorio de cualquier mandatario a mitad de su mandato, en lugar del 20 % de electores sería necesario un 30 % (art. 72). Incluso con estas modificaciones la Constitución seguiría siendo un ejemplo para el resto del mundo en lo que respecta a las iniciativas ciudadanas, en particular sobre la posibilidad de revocar a un mandatario. De todos modos, el aumento del umbral alimentó la suspicacia. Muchos se preguntaron si el Estado a cuya cabeza se encuentra Chávez no intentaba limitar el ejercicio de los derechos ciudadanos consagrados por la Constitución actualmente en vigencia. Si proponer el aumento de los umbrales no haría más difícil llevar a la práctica los derechos de iniciativa de los ciudadanos.
– La reforma constitucional incluía un nuevo poder: el poder popular. El nuevo artículo 136 rezaba: «El Poder Público se distribuye territorialmente de la siguiente manera: Poder Popular, Poder Municipal, Poder Estatal y Poder Nacional.» Ciertamente, la intención era buena pero cuando menos confusa. En el nuevo artículo 184, se precisaba que el poder popular desempeñaría un papel muy importante en el nivel comunal. Así mismo, el artículo 16 en su nueva formulación declaraba: «A partir de la comunidad y de la comuna, el poder popular desarrollará formas de organización comunitaria político-territorial, que serán reglamentadas por ley y constituirán formas de autogobierno.» ¿Qué pasa con los otros niveles? ¿El poder popular sólo toma una forma concreta en el nivel municipal?
– Entre los avances muy importantes que proponían ciertas enmiendas a la Constitución: 1) el reemplazo de la semana laboral de 44 horas por la semana de 36 horas, combinado con la prohibición de obligar al trabajador a aceptar horas suplementarias (artículo 90); 2) la prohibición del latifundio (artículo 307) y de la especulación inmobiliaria (artículo 18); 3) la protección de la vivienda familiar o individual contra el embargo o la expropiación; 4) la confirmación de la autonomía universitaria (la derecha pretendía de manera embustera que ésta sería suprimida) y de la inviolabilidad del recinto universitario, a lo cual se sumaba el voto paritario de los estudiantes, de los profesores y de otros trabajadores universitarios (hasta este momento, el voto de los profesores es predominante, mientras que los otros trabajadores universitarios están excluidos del derecho de voto); 5) la garantía del control público sobre todos los recursos naturales (artículos 302 y 303); 6) la creación de un sistema de seguridad social para el sector informal y para los trabajadores independientes (artículo 87); 7) el fin de la autonomía del Banco Central (artículo 318); 8) la promoción de la agricultura ecológica para garantizar la soberanía alimentaría (artículo 305); 9) el derecho de voto a partir de los 16 años en vez de los 18 actuales (artículo 64); 10) la prohibición de la financiación de los partidos por fondos provenientes del exterior, sean éstos de origen privado o gubernamental (artículo 67); 11) los orígenes e identidades indígenas, europeos y africanos son mejor valorados: «La República bolivariana de Venezuela es el resultado histórico de la confluencia de múltiples culturas, por esta razón el Estado reconoce la diversidad de sus expresiones y valoriza las raíces indígenas, europeas y africanas que han dado nacimiento a nuestra gran nación suramericana.» (Artículo 100).
Como conclusión de este rápido examen de los cambios constitucionales rechazados por una escasa mayoría, podemos formular la hipótesis de que una parte de los electores tradicionales de Chávez temieron firmarle un cheque en blanco y prefirieron abstenerse. Algunos chavistas pensaron que los poderes que se le atribuirían al presidente son demasiado importantes y se corría el riesgo de que podrían ser mal empleados por Chávez o por quien lo sustituya.

El cansancio no explica el fracaso
Sería un error atribuir el alto nivel de abstención principalmente al cansancio, admitiendo que éste existiera. En diez años, los ciudadanos han sido convocados a más de 10 votaciones nacionales, que Chávez o sus partidarios siempre han ganado en condiciones democráticas. Sin embargo, los responsables de la campaña por el Sí sabían muy bien que existía un fuerte riesgo de una elevada abstención del electorado chavista. El triunfalismo de la campaña por el Sí conducida por el vicepresidente, varios ministros y responsables de la Asamblea Nacional no convencieron a los indecisos. Además, el contenido del discurso de Chávez en el último acto de la campaña, el 30 de noviembre de 2007, tampoco contribuyó a que los indecisos se movilizaran por el Sí. Anunció que Estados Unidos se preparaba a no reconocer la victoria del Sí a fin de desestabilizar Venezuela. Acusó a una parte de la oposición de hacerle el juego a Washington. Dio la orden al ejército de ocupar los campos petroleros con los obreros y pidió a su ministro del petróleo que previera la interrupción del suministro de petróleo a partir del lunes 3 de diciembre si Estados Unidos ponía en marcha su plan. Esta dramatización fue de doble filo. Pudo haber movilizado a una parte de los electores indecisos, pero así mismo pudo haber conducido a aquellos que querían evitar una vuelta a las peores tensiones de los años 2002-2003 a pensar que era mejor no provocar a Estados Unidos proclamando la Venezuela socialista. Por consiguiente, mejor quedarse en casa.

¿Qué socialismo?
En esencia, Hugo Chávez declaró de una manera autocrítica que había sobreestimado la voluntad de la gente de avanzar hacia el socialismo. Como destacara el ex vicepresidente José Vicente Rangel, chavista convencido, en una entrevista del diario La Jornada replicando a Chávez, 4 millones de personas que se pronuncian a favor del socialismo es de todos modos una cifra impresionante.
Por cierto, hay que sacar otra conclusión que parte de la siguiente observación: no se definió con claridad el socialismo en el curso de la campaña. Pues bien, las experiencias caricaturales del socialismo del siglo XX dejan —es lo menos que se puede decir— un sabor amargo. En la mente de muchas personas, el socialismo no es sinónimo de felicidad y de libertad. Para optar por el socialismo hay que tener argumentos sólidos. Por lo demás, el socialismo no se decreta por medio de una Constitución. Es una construcción concreta. Si no se precisa en positivo lo que significará la realización del socialismo y los pasos que se ha de cumplir para alcanzarlo, seguirá siendo algo abstracto. Peor aún, el socialismo puede evocar el peligro de una deriva autoritaria. El general retirado Raúl Baduel no tuvo reparos en decir que había que rechazar el proyecto de una nueva Constitución, en particular por que ésta no definía el socialismo. Declaró: «La palabra socialismo no tiene un significado uniforme y puede incluir regímenes como el de Pol Pot en Camboya y la Unión Soviética estalinista, hasta el llamado «socialismo nórdico» o el «socialismo democrático» europeo. ¿A qué socialismo se nos quiere llevar? ¿Por qué no se le dice al pueblo claramente hacia dónde se piensa conducir la nación. Tenemos, como pueblo, que exigir que se nos diga claramente el destino de nuestro futuro y que no se nos mienta con un supuesto socialismo a la venezolana.»

Otros factores que han actuado a favor del alto nivel de abstención
Los cambios constitucionales fueron presentados por Hugo Chávez en tanto que presidente. A diferencia de 1999, el contenido no fue elaborado por una asamblea constituyente. Chávez elaboró con un comité muy restringido la propuesta, que, a continuación, fue completada por la Asamblea Nacional, casi enteramente favorable al presidente. Fue un primer fallo muy importante. Habría sido necesario un largo proceso de debate y de elaboración de propuestas para llegar a un número limitado de enmiendas constitucionales, a fin de clarificar al máximo las opciones que se debían adoptar. Chávez quiso quemar etapas. Esto a menudo le sale bien. Estaba convencido de que en el envión de la victoria aplastante lograda en diciembre del año anterior podría lograr un Sí masivo para sus propuestas, dado que había mostrado el juego en la campaña electoral. En efecto, había anunciado que era necesario cambiar la Constitución y en particular introducir en ella el socialismo. En consecuencia, equivocadamente, no trató de construir un consenso en el seno del movimiento chavista sobre los cambios que había que introducir en la Constitución. Esto habría implicado estar preparado para renunciar a ciertas propuestas y a ciertos poderes suplementarios que demandaba. Al contrario, siguió adelante seguro de que lo seguirían. En el curso de la concentración final del 30 de noviembre afirmó: «Votarán Sí aquellos que están con Chávez, los que votarán No están contra Chávez.» Una mayoría de la población considera, sin la menor duda, que él es la persona más indicada para ser presidente, pero esto no implica una adhesión automática a todos los proyectos que emprende. Y la Constitución no es un asunto menor.
La fuerza de la propaganda de la derecha no se debe subestimar como factor que haya reforzado la abstención. Pero esto no es nada nuevo. Los media que apoyan a la derecha utilizaron sistemáticamente la mentira en las campañas precedentes, lo cual no había impedido la victoria de las proposiciones o la candidatura de Chávez.
Entre los factores que han favorecido el fracaso, hay que tener en cuenta, por cierto, la falta de voluntad de una serie significativa de mandatarios chavistas, en particular en el nivel de los estados y de las ciudades. En efecto, la extensión de los poderes presidenciales en términos de reestructuración de entidades político-territoriales era sentida como un peligro por ciertos mandatarios muy apegados a un conjunto de relaciones de poder, incluso de clientelismo, en su región.
En fin, ¿no hay también un descontento en la población que hasta ahora ha apoyado a Chávez ante la distancia entre el discurso y la realidad? En efecto, los problemas no faltan. ¿Cómo es que con unos enormes ingresos petroleros no se llega a garantizar un abastecimiento regular de ciertos productos básicos, como la leche y el azúcar? ¿Por qué la situación de la vivienda no mejora con mayor rapidez? ¿Por qué ciertos responsables chavistas locales parecen estar más preocupados por su futuro personal que por el interés colectivo? Manifiestamente, aquellos que en función de estas frustraciones, del todo justificadas, decidieron no ir a votar consideraron que la nueva Constitución, si se aprobaba, no aportaría necesariamente una respuesta a sus problemas personales y colectivos. Para responder a sus dudas, o a su descontento, no basta con decirles que tendrían que haber votado para tener más poder gracias al reconocimiento del poder popular en la Constitución. Quizás siguieron otro razonamiento: demostrando que no están dispuestos a seguir a los dirigentes chavistas que los convocaban a votar por el Sí para hacerse notar en los escalones superiores, hicieron sonar la campana de alarma. Lanzaron una advertencia al propio Hugo Chávez.

¿Qué ha pasado con el Partido Socialista Unido de Venezuela, creado en el 2007?
Hugo Chávez ha querido convencer a todos los partidos que lo apoyan de que se unieran en una sola formación política, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La mayor parte de los miembros del Partido Comunista de Venezuela (PCV), de Patria para todos (PPT) y de Podemos no lo aceptó. Esto no fue un obstáculo para que los dos primeros apoyaran con firmeza la campaña por el Sí. En cambio, Podemos se embarcó activamente en la campaña por el No. Militantes de otros partidos se unieron al PSUV. Oficialmente, 6 millones de venezolanos se han adherido al PSUV. Sin embargo, el Sí obtuvo sólo un poco más de 4 millones de votos, algunos de los cuales manifiestamente no provenían de militantes de este partido, puesto que el PCV y el PPT también convocaban a votar por el Sí. ¿Por qué razón 2 millones o más de adherentes del PSUV no votaron por el Sí? Esto demandará un examen muy crítico de la construcción del nuevo partido.

Conclusiones
Las críticas necesarias y justificadas no deben hacer olvidar que la situación socioeconómica de la mayoría de la población ha mejorado gracias a las políticas que se aplican desde hace 10 años. El acceso a la cultura y a la educación también ha experimentado un gran progreso. Los derechos políticos y civiles son plenamente respetados: libertad de expresión, de reunión, de protesta, de participación en unas elecciones libres, de información. Un estudio publicado por la OCDE y reproducido en muchos periódicos, entre ellos el diario español El País, que es notoriamente muy crítico con Chávez, señalaba los muy buenos resultados de Venezuela. En efecto, según un sondeo de opinión realizado en toda Latinoamérica y recogido por la OCDE, el 76 % de los venezolanos interrogados responden que de todos los sistemas políticos, el mejor es la democracia. Muy por delante de los ciudadanos de Chile y de Colombia, de los que sólo un 56 % comparten esta opinión, un 55 % en Perú, un 54 % en México y un 46 % en Brasil. El promedio latinoamericano se sitúa en un 58 %. A la pregunta «¿Tiene usted confianza en la manera como gasta el gobierno sus impuestos?», Venezuela se encuentra a la cabeza de las respuestas afirmativas, con un 38 %, delante del 21 % de los argentinos, el 20 % de los colombianos, el 15 % de los mexicanos, el 12 % de los brasileños y el 10 % de los peruanos.
De todos modos, un matiz: mientras que desde el exterior parece que Venezuela avanza con rapidez hacia una sociedad en la que el sector público tiene un papel cada vez más importante, la realidad es muy diferente. El gran capital financiero privado (nacional o controlado por bancos extranjeros, principalmente españoles) se ha beneficiado hasta ahora de la política del gobierno. Según un reciente estudio de Mark Weisbrot y Luis Sandoval, cuyo contenido es muy favorable al gobierno de Chávez, el sector financiero privado experimentó un crecimiento del 37,9 % en el año 2004, del 34,6 % en el 2005 y del 39,2 % en el 2006, mientras que el sector público (todos los sectores juntos) no tuvo más que un crecimiento del 12,5 % en el 2004, del 4,1 % en el 2005 y del 2,9% en el 2006. El sector manufacturero privado y público tuvo una tasa de crecimiento del 21,4 % en el 2004, del 9,5 % en el 2005 y del 10,4 % en el 2006. La gran banca privada desempeña un papel absolutamente parasitario y rentista, obteniendo sus enormes ganancias de los préstamos que concede a los poderes públicos y a los particulares. En fin, desvía una parte de los ingresos del Estado y de los hogares hacia la acumulación improductiva de beneficios. No acude en ayuda de los productores. Si Venezuela quiere satisfacer las crecientes necesidades sociales de la población, tendrá de poner término al papel parasitario del opulento sistema bancario privado y desarrollar fuentes de financiación alternativas en beneficio de los diversos sectores no capitalistas de la economía: pequeños productores privados, cooperativas, sectores públicos, etc. Es verdad que si las enmiendas a los artículos 112 y 115 se hubieran aprobado habría sido más fácil limitar drásticamente el papel de la gran banca privada. De todos modos, es posible avanzar gracias a la adopción de disposiciones legales que vayan en ese sentido. Por lo demás, habría que tratar de no contraer nuevas deudas públicas, que pueden constituir un enorme lastre para el futuro. El gobierno venezolano es excesivamente laxista en este sentido, y la nueva Constitución propuesta no preveía ningún mecanismo de auditoría de la deuda. Además, el artículo 236 de la Constitución, ya sea de la actual o de la que fue sometida a votación, reserva equivocadamente al jefe de Estado la negociación de empréstitos nacionales, mientras que sería preferible pasar por el poder legislativo para fijar la política de la deuda pública.
Desde fines del año 2004, Chávez ha tenido el mérito de relanzar, en tanto que jefe de Estado, el debate sobre la necesidad de una perspectiva socialista para el siglo XXI. Es hora de dar un contenido preciso a esta perspectiva, a fin de que sean cada vez más los ciudadanos que la admitan como un medio necesario para llegar a la justicia social y al fin de todas las formas de opresión.
El fracaso de la propuesta de Chávez en el referéndum constitucional puede ser convertido en una ocasión para reforzar el proceso revolucionario en curso en Venezuela. En efecto, constituye un poderoso estímulo para corregir los errores y los fallos del régimen chavista. ¿Se aprovechará la ocasión?
Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz
16 de diciembre de 2007

http://puntodevistainternacional.org/spip.php?article121